Por: Javier López Ortega

Clasismo o racismo?

Merece o no el Oscar?

La joven actriz que prendió las redes sociales en las últimas semanas por muchos motivos, desde felicitaciones, adulaciones, logros, burlas asimismo desatándose furia de distintas emociones de otras actrices y actores de diferentes niveles hacia Yalitza Aparicio, nacida en la región Mixteca de Oaxaca. También la película de Alfonso Cuarón desató desde un principio una ola de emociones, incluso antes de saber que la actriz de origen indígena recibiría las condecoraciones.

Posiblemente Yalitza debe estar evaluando su próximo futuro puesto que la corta pero maratónica carrera de actriz que lleva sigue en ascenso, pese a las malas jugadas de sectores que no han sido condescendientes con ella. La nominación a un premio puede ser menor a la dignidad de ella como mujer y/o como indígena. La escuché en una entrevista con Jorge Ramos decir que muchos la desprecian por no ser “la cara de México”, más bien debió referirse a que no es la cara que muchos no aceptan con merecidos triunfos.

Yalitza no ha escondido sus raíces indígenas ni su incipiente carrera fortuita, pues como ella lo dice: nunca pensó en actuar, pues fue a una audición por otra persona. Es donde la opinión se ha dividido indicando que la nominación de la Academia no es justa, aunque es peor cuando muchos mexicanos la denostan por su aspecto u origen. Y así han ido saliendo personeros con baja calidad moral a remedar, burlar a la actriz por cualquier detalle.

En el tema discriminatorio que sufrió la protagonista de “Roma” es donde muchos defensores nos damos cuenta de que nuestro país sigue en pañales en la cultura de tolerancia, igualdad y equidad. El clasismo de muchos grupos se ven en cada instante, donde ves una Yalitza en un niño boleando zapatos a un político de poca monta y que todavía lo graba mostrando su poco pudor de que lo ayuda. O peor aún, ves entre los mismos grupos mostrando su lado racista para evidenciar el nivel de que estén hechos. Mexico sigue sin prepararse en la diversidad lingüística, cultural, etnica de sus pueblos y ciudades.

Lejos todavía del premio Oscar a la mejor actriz está la paisana mixteca, puesto que su pueblo en vez de volcar su apoyo hacia ella, prefirió dividirse en opiniones vanas. Hubo actrices que decían: “yo no aceptaría un premio por lástima” o peor aun: “es él suerte de las feas”, o bien como Sergio Goyri que fue contundente al decir: “no por decir si patrón, no patrón” ya es merecedora de un premio de la Academia. De esa manera fue acribillada nuestra querida nominada, que este domingo próximo verá su realidad con el triunfo o fracaso.

Los reflectores de nuevo estarán ahí para  lo que bien saben hacer: opinar, criticar o adular. Yalitza posiblemente estará preparada como buena hija de la tierra del sol, para recibir el premio o irse a su casa, pero feliz de haber llegado a tal honor. De todo corazón le deseo a la maestra Yalitza logre el objetivo, aunque en cierto momento lo dije y lo sostengo: ni un premio es digno de tantas bajezas que recibimos los grupos vulnerables de una sociedad todavía arrogante y que de vez en cuando, muestra sus verdaderos escrúpulos. Hace poco fue secuestrada una activista indígena y el limitado gobierno de su estado natal, excusó que no tenia nada que ver, pues la había premiado un año antes por su actividad filantrópica. Ojalá y nuestra estimada Yalitza tenga mejor futuro, con o sin premio. Tiempo al tiempo!

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