LA PIEDRA EN EL ZAPATO, AZOTE DE HULERAS Y CULEBROS

Del problema del espacio.

Por: Manuel Ábrego.

Se impone la aclaración antes de continuar escribiendo. Trataremos sobre el espacio para estacionarse, no de los viajes al espacio sideral, de lo cual nos gustaría escribir, y más ahora que gringos y rusos quieren mandar un burro a Marte.

A veces en el Primer Cuadro de Tres Valles no hay espacio, y resulta más fácil encontrar una señorita que un lugar para estacionar el vehículo, lo que se complica si es una unidad foránea de una empresa farmacéutica, bien de productos veterinarios, agrícolas o abarrotes, por decir de algunas.

Por su parte, cerveceros y refresqueros locales exigen tácitamente un buen espacio para descargar sus finos productos en cualquiera de las tiendas o supermercados de esta localidad, sin que sus estibadores, propios o de una organización, caminen de más y se cansen injustamente.

Los comerciantes o encargados de comercios, para favorecer una buena maniobra y evitar la fatiga ponen los más disímbolos objetos para apartar lugar, y provocan la envidia de quienes van circulando en busca de espacio y ven apartados los lugares vacíos y a veces muy necesarios.

Lo anterior, a pesar de las reiteradas declaraciones de cuanto titular de la Delegación de Tránsito esté en turno. Sus campañas contra apartar espacio duran lo que las que se hacen para obligar a los motociclistas a usar casco protector, como una llamarada de petate.

En ocasiones los tresvallenses no respetamos ni los espacios destinados a los ediles, de forma tal que hace falta la presencia de un uniformado para que los extraños se quiten y dejen el lugar a los de la Comuna. Pero estamos en Tres Valles y ni modo de suicidarnos.

“En la torre”, dijo el buitre y siguió bailando, pero al ritmo de “Enséñame, a apartar como apartas tú”.

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